Con más de 3.200 metros de desnivel, esta etapa vuelve a exigir regularidad y buena lectura de carrera. No destaca un final concreto, lo que abre la puerta a ataques en cotas intermedias.
Los equipos con varios corredores bien situados pueden jugar sus cartas. El cansancio acumulado empieza a notarse y la selección natural del pelotón será evidente.